Las cocinas solares son un
medio para aprovechar la energía superabundante del Sol y convertirla en
alimentos cocinados. Las formas de cocción tradicionales utilizan la energía
solar de forma indirecta, a través de la madera o el carbón de leña. En cambio,
la cocina solar aprovecha la luz del Sol directamente: está diseñada para
interceptar los rayos solares y convertirlos en calor que calienta la comida
para que sea apta para el consumo. Y cuando la cocción de estos alimentos se
realiza a velocidad pausada, se reservan e incluso incrementan sus propiedades
nutritivas.